lunes, 25 de enero de 2010

la vulgar lluvia









La ciudad hoy a decidido limpiarse y no cesa de caer agua del cielo. Algunos dijeron que se trataba de lágrimas, pero no saben que hace tiempo que Barcelona no llora, descubrió que la tristeza no se marchaba con la porquería y ahora utiliza su lluvía para otros menesteres más prácticos.
Yo olvidé el paragüas y las lágrimas en casa, el primero porque también tengo mierda de la que deshacerme y no es física y las segundas porque llegué a la misma conclusión que la ciudad.
Una de las cosas curiosas que tiene la oscuridad o los períodos de desolación es que ninguna noche es noche cerrada, siempre queda la luz de la cerradura.

1 comentario:

  1. la luz de la cerradura es el inicio, es la vuelta al camino

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